El patrimonio documental de Bodonal de la Sierra: una breve reflexión
La última vez que pude asistir a San Isidro fue en el año 2023 y tuve la suerte de disfrutar durante esa semana de mi familia y amigos.
En esos días, y gracias a la generosidad de la alcaldesa, Lourdes Linares,
y de todos los funcionarios y funcionarias del Ayuntamiento de Bodonal, pude
estudiar nuestro patrimonio documental, que se encuentra en el archivo de
nuestra localidad. Sabía lo que me iba a encontrar, pues llevaba conmigo una
copia impresa del inventario de nuestro archivo, pero, al observar la realidad,
un sentimiento de tristeza me invadió al comprobar con mis propios ojos la
destrucción documental acontecida a lo largo del siglo XX.
Existe una tradición oral que sostiene que el archivo fue incendiado en
1936; en cambio, el bonalejo Jerónimo Venegas testificó que, de pequeño, vio cómo
se cargaban fajos de papeles en tractores, que serían vendidos como papel viejo para
ser utilizado por los comerciantes para envolver sus artículos de venta[1],
posiblemente hacia 1946. También existen otras versiones posteriores sobre la
destrucción documental en la segunda mitad del siglo XX.
El problema con el que nos encontramos es que nuestros archivos y, por ende,
gran parte de nuestra historia, han sido destruidos. Se trata de una
destrucción masiva, por lo que gran parte de nuestro pasado político y social
ha quedado suprimido. Siglos de historia fueron destruidos en apenas unos años
por la simple decisión de unos dirigentes locales que no comprendieron la
importancia de preservar su propia cultura.
Soy partidario de la opinión, al igual que algunos
expertos[2],
de que un incendio no pudo ser la causa, ya que, de haber sido así, también
habrían desaparecido algunos documentos históricos de gran valor, histórico y
pecuniario, que siguen todavía custodiados en nuestro archivo. En total,
desapareció el fondo documental correspondiente al siglo XIX, así como
cincuenta y dos legajos antiguos de siglos anteriores.
Fuese como fuere, ya nadie puede remediar lo que
pasó y de nada sirve buscar culpables, pero sí podemos mirar hacia delante y proteger
nuestro patrimonio actual, ya sea documental, artístico, arquitectónico,
etnológico o de otra índole, pues nuestro patrimonio forma parte de nuestra
construcción social.
Es importante que valoremos en profundidad lo que
significan nuestros documentos escritos, pues, como he comentado, se trata de
nuestra historia, de nuestro pasado y de nuestro legado.
Si queréis conocer más sobre nuestro archivo
bonalejo, os invito a consultar este magnífico artículo de mi amigo Jesús
Corrales, investigador de la localidad de Bodonal de la Sierra:
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