Los años del hambre en Bodonal de la Sierra: un relato literario basado en testimonios bonalejos
Cada amanecer era una apuesta contra el hambre [1] . Antes de que saliera el sol, caminaba en silencio hacia la incertidumbre. Allí no me esperaba un mercado ni una celebración, sino la dura espera de conseguir un jornal. Nos colocábamos junto a la plaza del Generalísimo Franco, aguardando la llegada de los capataces. Casi nadie hablaba. Todos sabíamos que bastaban unos segundos para decidir cómo transcurriría el día. El señorito recorría con la mirada el grupo y señalaba con el dedo: «Tú, tú y tú». Si tenías la suerte de ser elegido, marchabas al campo; si no, regresabas a casa con las manos vacías, sin conseguir el mísero jornal que, aunque escaso, bastaba para comprar un poco de pan. Cuando eras uno de “los afortunados”, ibas a la finca del señorito y hacías cuanto te ordenaban: sachabas, arrancabas garbanzos, recogías habas o segabas bajo un sol abrasador. Nadie protestaba. Sabíamos que cualquier gesto de rebeldía podía costarte la comida del día siguiente. Las jornadas par...