De Bodonal de la Sierra a La Española: la historia de la familia Cid que cruzó el Atlántico
En la República Dominicana existe una provincia denominada Monte Plata. Entre sus municipios se encuentra Yamasá, dentro del cual se localiza una comunidad rural o paraje llamado Antoncí. Esta localidad cuenta, entre otros servicios, con la Escuela Básica Francisca Moreno Munoz[1].
Antoncí es también un lugar vinculado a la historia dominicana. Allí nació
Fernando Arturo de Meriño, quien fue presidente de la República Dominicana
entre 1880 y 1882 y, posteriormente, arzobispo de Santo Domingo.
Pero ¿qué relación existe entre la localidad dominicana de Antoncí y Bodonal
de la Sierra?
Figura 1.
Situación geográfica de la localidad de Antoncí.
Fuente: Google Maps.
Antoncí debe su nombre a Antonio Cid, cuyo padre, Juan Cid, y su abuelo, Rodrigo
Cid, eran naturales de Bodonal de la Sierra[2].
A continuación, vamos a conocer la historia de la familia Cid.
La presente historia trata sobre la emigración al Nuevo Mundo de la familia
Cid de Bodonal de la Sierra en el siglo XVI. Rodrigo Cid nació en Bodonal y estaba
estrechamente vinculado al Tribunal de la Santa Inquisición con asiento en
Llerena. Sus padres fueron Rodrigo Cid y Catalina Vásquez[3].
Desconocemos cuáles fueron las razones concretas que motivaron el viaje,
pero en 1563 Rodrigo Cid embarcó rumbo al Nuevo Mundo junto con su esposa, Isabel
Sánchez (hija de Alvar Sánchez y de Gracia Hernández), y sus hijos Juan, Ana,
Rodrigo, Gracia y Catalina embarcaron rumbo al Nuevo Mundo[4].
Cabe la posibilidad de que la familia viajara como colonos y con algún destino
profesional previamente establecido desde España, pues todo parece indicar que
se trataba de una familia acomodada.
Con el paso del tiempo, cada uno de los cinco hermanos bonalejos tomó su
propio rumbo. El bonalejo Juan Cid contrajo matrimonio con Isabel Jiménez en la
isla de La Española. Allí ocupó cargos importantes, entre ellos los de alférez
real, alcalde ordinario, alguacil mayor y factor de la Real Hacienda en Bayajá.
De este matrimonio nació Antonio Cid, hacia el año 1586, en la capital de la
isla de La Española (es posible que el matrimonio tuviera más hijos)[5].
El bonalejo Antonio Cid fue colegial en el Colegio de Santo Tomás de
Aquino, donde recibió lecciones de gramática del licenciado Gonzalo Mejía de
Villalobos, natural de Sevilla y, por entonces, oidor de la Real Audiencia de
Santo Domingo. Posteriormente, Antonio Cid se incorporó al cabildo de la
catedral de Santo Domingo, donde llegó a ocupar el cargo de racionero y
desempeñó diversas funciones eclesiásticas como capitular de la catedral
dominicopolitana. Asimismo, fue propietario de un hato ganadero (un extenso
territorio destinado a la cría de ganado) en la actual localidad de Antoncí, que
heredó su nombre y apellido. Incluso el río de este enclave geográfico recibió
el nombre de río Antón Cid y en la actualidad es conocido como río o arroyo
Antoncí[6].
Sin duda, nuestro legado bonalejo está repartido por los lugares más remotos
e inesperados de nuestro planeta.
[1]
Junta Central Electoral.de la
República Dominicana. Elecciones Ordinarias Generales de los Niveles Municipales
del 18 de febrero del año 2024. Relación de recintos y colegios electorales.
Página 51.
[2] Ferrer
Domínguez, J. M. Instituto Dominicano
de Genealogía, ING. De Toponimia criolla: Antoncí.
[3] Ibidem.
[4] Catálogo de pasajeros a Indias.
Vol. IV 1560-1566. Sevilla, 1980, página 351. En esta obra se indica que la familia
Cid formó parte de la expedición de Lucas Vásquez de Ayllón, organizada con el
propósito de conquistar y ocupar la Florida. Sin embargo, la familia emprendió
su viaje migratorio en el año 1563, mientras que Lucas Vásquez de Ayllón
falleció en 1526 en la Florida española. Por esta razón, he decidido no incluir
este dato, al considerar que existe una incongruencia cronológica que requiere
una investigación más profunda.
[5] Ferrer
Domínguez, J. M. Instituto Dominicano
de Genealogía, ING. De Toponimia criolla: Antoncí.
[6] Ibidem.
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