Herrumbre, una mirada a la identidad y al mundo rural a través de la pluma del bonalejo Julián Aguilar Rasero

 

 

Herrumbre es la primera publicación literaria del bonalejo Julián Aguilar Rasero. Se trata de un poemario que defiende el mundo rural como espacio de identidad frente al proceso social que están viviendo algunas localidades rurales. Su obra ha sido presentada, con bastante éxito, en diferentes localidades, entre ellas Cabeza la Vaca, Segura de León y el pasado viernes 7 de agosto en Bodonal de la Sierra. Próximamente llegará a Cantillana, Villaverde del Río, Fregenal de la Sierra, Zafra, Badajoz y Plasencia, entre otras localidades.

Fotografía cedida por Julián Aguilar Rasero y realizada por Jesús Corrales. Presentación de Herrumbre el 7/08/2026 en Bodonal de la Sierra.

Julián nació en 1989 en Bodonal de la Sierra y, durante sus primeros meses de vida, su padre, Paco Aguilar, maestro, orientador y pedagogo, le recitaba poemas de Miguel Hernández. Más tarde, durante su infancia, tuvo especial predilección por Gloria Fuertes y, a partir de los once años, comenzó a interesarse por la literatura en general, aunque siempre mantuvo una especial preferencia por la poesía[1].

En su etapa como estudiante de secundaria, disfrutaba enormemente de las lecciones que recibía y, sobre todo, cuando se trataba de la vida de los poetas y la Generación del 27. En esta época, Julián leía cualquier libro que caía en sus manos desde ensayos sobre la Guerra Civil, pasando por autores y obras tan diversas como Julio Verne, Manolito Gafotas, La isla del tesoro, Antonio Machado, Miguel Hernández, Gloria Fuertes y Gustavo Adolfo Bécquer. En su adultez, desde que aprobó las oposiciones de profesor de secundaria, mantiene la costumbre de leer varios libros al mismo tiempo, pertenecientes a géneros diferentes: poemarios, novelas, ensayos y cómics.

Julián considera que cada obra que ha leído ha dejado una huella en él. Sin embargo, hay algunas que recuerda de manera especial. Entre ellas se encuentran Un mundo feliz, de Huxley; La granja, de Orwell; y El señor de los anillos, de Tolkien, obra en la que encontró paralelismos con la sociedad capitalista y con la destrucción del medio ambiente. También recuerda especialmente La noche de los tiempos, de Antonio Muñoz Molina, y La península de las casas vacías, de David Uclés. Del mismo modo, hay ensayos que le han marcado, como La fantasía de la individualidad, de Almudena Hernando, y Perforando las masculinidades, de Alfredo Ramos. A ellos se suman los poemarios de Lola Tórtola, Ariana G. García, Mario Benedetti o María Sánchez, entre otros autores y autoras que, de una manera u otra, han dejado huella en él como persona.

¿Pero qué significa Bodonal para Julián? Para el autor, Bodonal de la Sierra significa casa, infancia y felicidad, pero también representa un imaginario que va desapareciendo con el paso del tiempo. Ante todo, Bodonal es para él un lugar donde se siente cómodo, donde puede salir, encontrarse y hablar con sus paisanos y paisanas.

Le conmueven profundamente su paisaje y su paisanaje. Sin embargo, ya no se identifica con aquel Bodonal de su infancia, sino con un pueblo que ha experimentado diferentes procesos sociales y que ha ido transformándose con el paso de los años. Es precisamente esa transformación, esa sensación de pérdida y ese vínculo con el lugar de origen lo que está muy presente en su mirada poética.

El sentimiento está presente en todos sus poemas. Su «patria», como lo expresa en sus versos, son los adoquines, las puertas entreabiertas, el postigo y la huerta, elementos que remiten directamente a su infancia en Bodonal y que también aparecen en otros pasajes de sus poemas. Asimismo, ama Sierra Morena, un paisaje con el que se siente profundamente identificado y que también considera parte de su patria. Pero su Gran Patria ha sido, es y será siempre Bodonal de la Sierra. Curiosamente, en su obra no menciona Bodonal de forma explícita. Sin embargo, algunos de sus poemas contienen referencias implícitas a nuestro pueblo. En la lectura del poemario se percibe a través de determinadas referencias literarias y de las evocaciones que recorren sus versos.

Julián, a través de su pluma, reflexiona sobre el abandono de los pueblos y sobre la huella que han dejado quienes los habitaron, así como el tiempo, el lugar, el hogar y la emigración, cuestiones que el poeta afronta desde sus propias vivencias.

Todos sus versos están repletos de emoción y sus pasajes expresan una realidad que va más allá de un pueblo concreto y que refleja, en buena medida, la situación de la ruralidad española: «las piezas de dominó de los bares que ya no son», simbolizan las relaciones sociales, los espacios de encuentro y aquellas costumbres que se han ido perdiendo con el paso del tiempo, y «por donde el agua, por donde el aire, por donde el silencio», intensifica la sensación de abandono y muestra cómo la naturaleza va invadiendo aquellos lugares donde antes existía una presencia humana. Estos son algunos de los versos existentes en el poemario, donde puede apreciarse la calidad poética del autor.

Y es ahí donde Herrumbre adquiere todo su significado: en la memoria de aquello que permanece mientras el tiempo transforma los lugares, de lo que fuimos, de lo que queda y de lo que vamos perdiendo. La poesía de Julián Aguilar Rasero es, en definitiva, una mirada hacia el mundo rural desde la memoria, el sentimiento y la identidad.

 



[1] La información ha sido extraída de varias conversaciones mantenidas con el poeta Julián Aguilar Rasero.

Comentarios

  1. Sergio, fantástica publicación sobre el joven poeta Julián Aguilar Rasero y su poemario Herrumbre. Enhorabuena para ambos.

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    1. Hola. Muchas gracias por tu mensaje. Me alegra mucho que te haya gustado :)

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