Presentación etnohistórica
Con esta entrada, me gustaría daros las gracias por vuestra acogida y por dedicarme unos minutos de vuestro tiempo para leer mis escritos y artículos. Para que me conozcáis un poco mejor, me gustaría realizar una breve presentación etnohistórica.
Hace
unos años atrás, ya con mis abuelos Dámaso Cid Górdón y Teresa Guerrero Barreno
fallecidos, me encontraba de vacaciones en la casa familiar de Bodonal de la
Sierra, en la calle Fin de Siglo. Allí, dentro de un armario, observé un
retrato (figura 1) que me llamó la atención. Me sorprendió el parecido de la
joven retratada con un familiar que reside en Montmeló.
Figura 1
Posible retrato de Teresa
Linares Lutero.
Fuente: Archivo de la familia Cid-Guerrero.
Pregunté a mi madre,
Carmen, si sabía quién era, y me dijo que recordaba que su madre, Teresa, le
había comentado que era una tía suya. Del mismo modo, pregunté a otros familiares,
sin obtener una respuesta clara.
Esto me hizo reflexionar
sobre la importancia de las fuentes orales para reconstruir la historia local y
familiar. A la vez, tomé conciencia de que las décadas y siglos vividos por mis
antepasados quedaban en el olvido, hasta el punto de que una simple fotografía
no podía ser identificada. ¿A qué se dedicaba? ¿Qué fue de su vida? ¿Cuántos
hijos tuvo? ¿Fue feliz? Estas y otras preguntas, probablemente, nunca tendrán
respuesta.
A través de esta fotografía
surgió en mí un sentimiento de pertenencia e identidad. Nunca he vivido en
Bodonal de la Sierra y, sin embargo, me siento de allí. Quizá se deba a que crecí
en una familia bonaleja, fui de manera continuada de vacaciones a Bodonal y
quedé impregnado de una cultura bonaleja, por lo que, en cierto modo, “Bodonal”
me ha formado como persona. ¿Es legítimo sentirse bonalejo o bonaleja sin haber
nacido ni vivido en Bodonal? Tengo rasgos etnobiológicos bonalejos y considero
que mi conciencia forma parte de lo que se denomina extremeñidad[1], pero, sin embargo, no sé si puedo considerarme bonalejo.
Mi familia tiene
orígenes ancestrales en Bodonal. Solo me he documentado hasta el siglo XVIII, aunque
estoy convencido de que se remontan mucho más atrás, ya que en aquella época
las migraciones interiores no eran frecuentes[2].
En mi familia se registran algunos desplazamientos, principalmente llegadas a
Bodonal desde Fuentes de León o Cabeza la Vaca[3].
Mis ancestros, como la gran mayoría de las familias bonalejas, estaban
formados por hombres trabajadores del campo y mujeres dedicadas al hogar, y
tuvieron que realizar grandes esfuerzos para sacar adelante a los suyos. Algunos
de mis “apellidos bonalejos” son: Cid, Gordón, Guerrero, Barreno, Martín,
Lozano, García, Lutero, Linares, Quintanilla, Ayala, Amaya, Márquez, Caballero,
Marín, Salvador, Caricol, Gil o Valle. Supongo que muchos de estos apellidos os
resultarán familiares y es posible que compartamos alguno. En relación de mis
apellidos, recuerdo cuando mi abuela Teresa me hablaba de mis amigos de la
infancia de Bodonal y de los parentescos lejanos que nos unían.
Mi relación con Bodonal está profundamente vinculada a mis abuelos y a la
transmisión oral de sus experiencias, recuerdos y vínculos con el pueblo;
gracias a ellos he podido conocer y hacer mía la cultura bonaleja. En este
sentido, cabe destacar la profunda devoción de mi familia por nuestra Virgen de
Flores y la Virgen de los Dolores. Mi abuelo Dámaso vivió esta devoción de forma muy intensa, desde joven
cuando portaba a la Virgen como costalero (figura 2), hasta sus últimos días de
vida, cuando estaba cansado de luchar y quería irse con ella.
Figura 2
Semana Santa en Bodonal
de la Sierra, hacia el año 1942.
Fuente: Archivo de la familia Cid-Guerrero.
Por este motivo, la
historia y la cultura local de Bodonal de la Sierra me interesa, ya que formo
parte de ellas. En este blog se abordarán tanto la historia política como la
historia social “desde abajo”[4],
con un enfoque objetivo y plural, sin posicionamiento, con el único objetivo de
contribuir a la construcción de nuestra historia y cultura local.
[1] Valadés Sierra, J. M. La tierra tira.
Revista de estudios extremeños. Vol. 52. N.º 1, 1996, pp. 165-198.
[2] Silvestre Rodríguez, J. Las
emigraciones interiores en España durante los siglos XIX y XX: una revisión
bibliográfica. Ager. Revista de Estudios sobre Despoblación y Desarrollo Rural.
N.º 2, 2002, pp. 227-248.
[3] Registro Civil de Bodonal de la
Sierra y Archivo Diocesano de Badajoz.
[4] Hobsbawm, E. J. (2002). Historia
desde abajo. En Sobre la historia. Crítica.
Pues claro que puedes llamarte bonalejo y lo mismo que sentirte bonalejo. Porque tus raíces están en Bodonal, tus ancestros te enseñaron sus costumbres, y tú cultivaste tus amistades.
ResponderEliminarGracias Sergio
Hola, Raquel. Muchas gracias por tus palabras. Lo importante es que Bodonal lo llevo dentro 😊
EliminarBuenas tardes, aquí un valenciano cuyo abuelo era de Bodonal, Francisco Zambrano Cid. Siempre había escuchado a mi abuelo contarme acerca de su pueblo, aunque siendo muy pequeño su familia se trasladó a un pueblo de Huelva, después a Alemania y finalmente a Valencia.
ResponderEliminarAhora he comenzado a interesarme por la genealogía y estoy indexando libros de bautismos de Bodonal para un grupo de facebook y así poder reconstruir mi árbol familiar.
Los apellidos aue aparecen en mi árbol además del Zambrano son: Cid, Tardío, Anguiano, Matito, Vinagre... y también he descudierto que la parte de los Díaz y Vázquez eran originarios de Higuera la Real, aunque acabaron en Bodonal.
Munca he estado en Bodonal y cada vez me apetece más visitarlo, un saludo a todos.