Los hijos e hijas de Bodonal: una historia de emigración (I). Bodonal y Montmeló, unidos por la memoria y el fútbol

 La historia de Bodonal de la Sierra no se limita únicamente a los acontecimientos ocurridos en su territorio, sino que también forma parte de ella la historia de aquellos emigrantes que, durante la segunda mitad del siglo XX, se vieron obligados a abandonar su pueblo para construir su futuro lejos de sus familiares y paisanos.

Aquellos bonalejos y bonalejas que emprendieron el camino de la emigración, encontraron nuevos hogares en diferentes lugares de España y del extranjero. Sin embargo, para la gran mayoría hubo un lugar que marcaría su historia: Montmeló. Este municipio catalán, hasta entonces desconocido, acabaría ocupando un lugar destacado en sus historias de vida, convirtiéndose en un segundo hogar donde, la gran mayoría, echaron raíces y construyeron su futuro.

Como reconocimiento a los profundos vínculos forjados entre ambas localidades, el 6 de septiembre de 2016 se inauguró oficialmente en Bodonal de la Sierra una calle con el nombre del municipio que acogió a tantos bonalejos y bonalejas: la calle Montmeló. Este espacio del callejero bonalejo simboliza el estrecho lazo histórico y humano que une a ambas poblaciones (más información en: https://noledigasamimadrequeestoyhaciendofoto.blogspot.com/2016/09/inauguracion-hoy-en-bodonal-de-la-calle.html).

           Era común entre los emigrantes crear organizaciones de carácter étnico y asociativo conforme al modelo territorial del lugar de acogida[1]. En este contexto, en 1974 nació la Unión Deportiva Extremeña de Montmeló (figura 1)[2], fundada por trabajadores extremeños de la empresa CIESA. Su fundador fue Julio de la Vega y su primer presidente, Modesto Santiago[3].

Figura 1

Uno de los primeros equipos de la U.D. Extremeña de Montmeló.

      Desde la formación del primer equipo no tardaron en organizarse las categorías inferiores, integradas mayoritariamente por hijos de emigrantes extremeños (figura 2)[4]. El club se convirtió así en un espacio donde la identidad extremeña se transmitía no solo en el ámbito familiar, sino también a través del deporte y de la convivencia cotidiana.

Figura 2.

En la década de 1980, dos generaciones de extremeños lejos de su tierra.

           La U.D Extremeña estuvo formada por emigrantes extremeños, así como por sus descendientes de las localidades de Bodonal de la Sierra, Segura de León, Fregenal de la Sierra, Puebla del Prior, La Zarza de Alange y Galisteo, entre otros municipios de Extremadura. No obstante, pese a haber sido creado por extremeños, el club también contó en sus plantillas con emigrantes de otras regiones, como Andalucía, Galicia o Asturias, que también habían fijado su residencia en Montmeló.

Pero ¿qué hacía realmente singular a este club? La Unión Deportiva Extremeña fue "más que un club", pues representó al conjunto de la comunidad emigrante extremeña establecida en el municipio, convirtiéndose en un símbolo de identidad colectiva. Paralelamente, coexistía otro club histórico, el C.E Montmeló, fundado en 1924, cuya trayectoria terminaría vinculándose para siempre a la U.D Extremeña tras la fusión de ambas entidades en 2003[5].

El bonalejo Felipe Gastón recuerda la rivalidad entre ambos clubes con estas palabras:

“Había una rivalidad enorme, como cuando juega, por ejemplo, Madrid y Barcelona. Había una cosa que gustaba verla, pero de bien; no decir de peleas, ni de cosas de esas, sino de bien, de disfrutar, y cada uno defender los colores suyos.” [6].

La evolución histórica de ambos clubes, el catalán y el extremeño, constituye un fiel reflejo de la historia compartida entre Montmeló y Bodonal de la Sierra, así como de las relaciones construidas entre sus habitantes. A través de su trayectoria deportiva podemos observar indirectamente el proceso de integración de los emigrantes bonalejos, desde sus primeros años de llegada a Montmeló hasta la actualidad.

Para muchos bonalejos y bonalejas, la Unión Deportiva Extremeña fue mucho más que un equipo de fútbol: representó un espacio de encuentro, pertenencia y memoria. La conciencia de extremeñidad y el deseo de mantener vivos los vínculos con su pueblo[7], Bodonal de la Sierra, tuvieron en la U.D Extremeña una de sus expresiones más significativas, convirtiendo al club en un puente permanente entre Montmeló y Bodonal de la Sierra.



[1] Fernández Asperilla, A. I. Emigración, cultura político y género. Gente que se mueve. 2010, pp. 317-339.

[2] Ajuntament de Montmeló. Vinguts d’arreu. 2024.

[3] Club de Fútbol Montmeló Unió Esportiva. Historia del CFMUE. 2023.

[4] Ibidem.

[5] Ibidem.

[6] Ajuntament de Montmeló. Vinguts d’arreu. 2024.

[7] Valadés Sierra, J. M. La tierra tira. Revista de estudios extremeños. Vol. 52. N.º 1, 1996, pp. 165-198.

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