Federico Rebollo Amado: un maestro bonalejo

 ¿Quién fue Federico Rebollo Amado y por qué merece ser recordado? Federico fue maestro bonalejo, padre de familia, masón, republicano y corresponsal regional. Hoy, al recuperar su memoria, Federico no queda en el olvido, y puede formar parte de nuestra querida historia de Bodonal de la Sierra.

Federico Rebollo nació en 1852 en Huelva, hijo de don José Rebollo y doña Jacoba Amado[1]. Estudió la carrera de maestro en la Escuela Normal de Badajoz y aprobó los ejercicios de oposición en junio de 1872[2]. Tenía un espíritu inconformista y en cierto modo “revolucionario” al querer dar voz a aquellas situaciones que él consideraba injustas. Con apenas 20 años, entre 1872 y 1873, escribió una “letrilla” contra su tribunal de oposición, la cual firmó y publicó, provocando un gran revuelo en la capital pacense. Estos actos tuvieron consecuencias, y fue citado en el Juzgado Municipal de Badajoz.

A finales de 1873, en el Juzgado Municipal de Badajoz, se celebró un acto de conciliación por las injurias graves realizadas por Federico Rebollo contra su tribunal. El colaborador del periódico de La Crónica de Badajoz expuso lo siguiente:

“al escribir la letrilla que ha motivado el presente acto, no creyó nunca que pudiera entenderse que aquella se dirigía contra el Tribunal de oposiciones, es sin embargo el primero en deplorar que tan torcidamente haya sido interpretada, y por tanto está dispuesto a reparar el daño que inconscientemente haya podido causar, dando todo género de satisfacciones públicas y privadas á los individuos que compusieran dicho Tribunal, á los que tanto por sus actos públicos como particulares considera dignos de aprecio general”[3].

Federico Rebollo, al reconocer su error, pudo enmendar sus actos y obtener su plaza de funcionario como docente. Seis años más tarde, en marzo de 1878, el rectorado de Sevilla lo nombró maestro de niños de Bodonal de la Sierra[4].

Federico Rebollo combinó su trabajo como docente con la actividad política de Bodonal, siendo un fiel defensor de su ideología republicana.  Desde principios de 1889 hasta 1891 fue miembro a la Logia Amistad de Fregenal de la Sierra[5], y entre diciembre de 1889 y enero de 1890 ejerció la presidencia del comité de coalición republicana de Bodonal de la Sierra[6]. Esto demuestra que Federico buscaba participar activamente en los asuntos locales a través de su partido republicano, así como en los asuntos que concernían a los municipios limítrofes como miembro de la logia frexnense, y en los de la región pacense, en su condición de colaborador de los periódicos El Diario y La Región Extremeña[7].

Federico Rebollo, durante su adultez, tampoco estuvo exento de problemas, quizá debido a su sentido por la justicia social.  En el seno de la logia frexnense existió un importante pleito entre Federico Rebollo y el tesorero del GEO, a causa del pago de los derechos de iniciación. Federico se acogía a un decreto de la GONE que exentaba a los maestros de pagar dicha cantidad, considerada por él muy elevada para los sueldos de los maestros de escuela; la resolución fue favorable al maestro republicano[8].

En relación con lo expuesto, Federico intentó hacer eco de la mísera situación económica que padecían los maestros y por los pagos no puntuales[9]. El sueldo de Federico en 1893 era de 2,78 pesetas diarias –clase media de un maestro–, además de un salario extra de 0,37 pesetas diarias por la escuela de adultos que impartía por las tardes, que él expresaba de la siguiente manera: “por tres morrocotudas horas que trabajo de noche, saco algún realillo más”. Rebollo se quejaba abiertamente de su situación laboral y de la de sus compañeros, y consideraba que, bajo un régimen republicano, la situación de los maestros habría cambiado de forma radical. Rebollo tenía un déficit diario de 0,20 pesetas. Los gastos de su hogar de seis personas eran los siguientes: 1,60 pesetas para cuatro panes; 0,25 pesetas para el aceite común; 0,13 pesetas para el petróleo; 0,25 pesetas para la leña o carbón; 0,50 pesetas para la comida; 0,37 pesetas para la cena; y 0,25 pesetas para el lavado de la ropa. Rebollo resaltaba: “¿qué se comerá en mi casa cuando nada figura para almuerzos ni para postres?”, añadiendo que estaba olvidando el significado de la palabra “postre”, y que en su casa se cocinaba un mal guisote de cualquier cosa, sin chacina. También se preguntaba: “¿y vestir y calzar de dónde salen?”, y aclaraba que no mencionaba los gastos del tabaco, reconociéndose como un fumador consumado[10].

Rebollo destacaba que los maestros tenían los mismos sueldos desde 1857, mientras que la vida había subido considerablemente. Resaltaba que los braceros ganaban más que los maestros, aunque reconocía que durante ciertos periodos estaban parados y cobraban menos, pero que al final del año tanto maestros como braceros tenían el mismo sueldo, y comentaba: “¿y para esto estudié cuatro años (uno como alumno libre), y me desvelé trabajando, como lo prueban mis notas, y practiqué por tres veces ejercicios de oposición, obteniendo plaza de resultas de ellos?” [11].

En Bodonal de la Sierra, ya en el ámbito político, en mayo de 1891 surgieron nuevos enfrentamientos, esta vez entre Federico Rebollo Amado y Bartolomé Navarro Quintanilla, ambos integrantes de la Logia Amistad de Fregenal. Bartolomé también fue miembro de la logia frexnense desde 1889 hasta 1891, vocal de la colación republicana, y participó en la vida pública de Bodonal como concejal en 1889 y en calidad de alcalde en 1891 –hacia el año 1900 retomó la alcaldía–.

Bartolomé, en el transcurso de ese año (1891), cuando presidía la alcaldía, denunció y encarceló a Federico Rebollo por abandonar la escuela en la que trabajaba y por haberle faltado el respeto con “palabras obscenas e indecentes[12]. La Audiencia de Llerena absolvió libremente a Federico Rebollo[13]. Es importante señalar que los republicanos desconfiaban de Bartolomé Navarro y creían que consiguió la alcaldía con los votos de los monárquicos[14].

     Federico Rebollo, a principios de 1893, con 41 años, dejó sus labores políticas y se dedicó exclusivamente a su trabajo de maestro de instrucción primaria en Bodonal de la Sierra –escuela que también dirigía–, así como a escribir artículos políticos como corresponsal de La Región Extremeña, y posiblemente también en el Diario de Badajoz[15]. Federico vivía con su familia en la casa de maestros que se hallaba junto a la escuela, la cual se encontraba incomunicada[16]. La paz y descanso del ámbito público del maestro fue reflejado por el diario republicano La Región Extremeña de la siguiente manera[17]:  

“en tiempos no lejanos y por cuestiones puramente locales, los ayuntamientos de Bodonal persiguieron con saña al digno maestro de aquella escuela, retirado por completo de las mezquinas luchas de aldea y dedicado solo al cumplimiento de sus deberes profesionales, y, en los ratos de descanso á la propaganda del ideal republicano, del que es decidido y consecuente apóstol, hoy ya nadie le molesta y vive tranquilo en su hogar”.

Federico Rebollo Amado falleció el 1 de agosto de 1894, con 42 años, en Bodonal de la Sierra. Federico, por petición de su esposa, Matilde Crespo (natural de Badajoz), tuvo una sepultura eclesiástica al día siguiente de su muerte y recibió los santos sacramentos. La causa de su muerte fue un derrame cerebral, tal como dejó constancia en su acta de defunción don Manuel Villalba, cura párroco de la iglesia de San Blas de Bodonal. El maestro recibió un funeral ordinario y fue enterrado en el cementerio de Bodonal[18]. Matilde Crespo se quedó a cargo de los tres hijos con vida del matrimonio[19], y con una pensión asignada de 275 pesetas anuales[20]. El matrimonio tuvo un total de seis hijos, tres de los cuales habían fallecido hacía poco tiempo, lo que dejó muy hundido al matrimonio antes de la muerte de Federico[21]. En cuanto a los tres hijos con vida, eran ya mayores, y el mayor tenía epilepsia.

El periódico republicano La Región Extremeña, el 8 de agosto de 1894, al enterarse de la muerte de Federico por una noticia publicada en el periódico El Correo de Extremadura, expresó su profunda tristeza por “la muerte de su queridísimo amigo y correligionario”. En dicha noticia, La Región Extremeña señalaba que Rebollo –a quien solían referirse de manera informal por su apellido–, fue durante mucho tiempo el colaborador más asiduo del periódico, y que, por cuestiones personales, se vio obligado a dejar de escribir. Asimismo, indicaba que hacía aproximadamente un mes que no tenían noticias suyas; es más, en la última carta recibida de Federico, no mencionó que estuviese enfermo. Sin embargo, dado que su salud no era buena –al parecer, un asunto recurrente en su caso–, no le dieron mayor importancia. La noticia de su fallecimiento les sorprendió profundamente, por lo que manifestaron su dolor y trasladaron el pésame a su viuda, hijos y hermano político, Luis Crespo –hermano de su mujer–[22]. Tristemente, las desgracias de la familia no finalizaron con la muerte del maestro, pues un año más tarde, Matilde Crespo Rivera, viuda de Fererico Rebollo, falleció[23].

Federico Rebollo escribió gran multitud de artículos, la gran mayoría de carácter político y de gran calidad narrativa. Tan solo entre diciembre de 1892 y mayo de 1893, publicó en el diario republicano La Región Extremeña más de 70 artículos, los cuales pueden consultarse con acceso abierto en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica del Ministerio de Cultura.

El escaso tiempo que Federico convivió con sus contemporáneos no impidió que desarrollara una fecunda labor como redactor; su concepción de la democracia y del progreso quedó integrada en su filosofía de vida en una época particularmente convulsa. Sin duda, su figura, digna de memoria, ya forma parte de nuestra historia bonaleja.

 


[1] Acta de defunción de Federico Rebollo Amado. Año 1894. Archivo Diocesano de Badajoz.

[2] La Crónica, periódico liberal, Badajoz, 8 de junio de 1872, página 2.

[3] La Crónica, periódico liberal, Badajoz, 13 de diciembre de 1873, página 3.

[4] La Crónica, periódico liberal, Badajoz, 23 de marzo de 1878, página 3.

[5] Archivo Centro Documental de la Memoria Histórica. SE-MASONERÍA. A, C. 590. Salamanca.

[6] Anónimo. La Crónica, 23 de enero de 1890, página 2.

[7] López, Casimiro, F (1992). Masonería y Republicanismo en la Baja Extremadura. Diputación Provincial de Badajoz.

[8] Ibidem.

[9] La Región Extremeña, diario republicano, miércoles 3 de mayo de 1893, página 1.

[10] Ibidem.

[11] Ibidem.  

[13] La Crónica, 23 de diciembre de 1891, página 2.

[14] López, Casimiro, F (1992). Masonería y Republicanismo en la Baja Extremadura. Diputación Provincial de Badajoz.

[15] La Región Extremeña, diario republicano, miércoles 3 de mayo de 1893, página 1.

[16] El Pacense, revista de enseñanza, Badajoz, 15 de diciembre de 1891, página 2.

[17] La Región Extremeña, diario republicano. 20 de marzo de 1893.

[20] El Pacense, 15 de mayo de 1895, página 2.

[22] Ibidem.

[23] Rebollo, F. La Región Extremeña, diario republicano, sábado 13 de julio de 1895, página 2.

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