Párrocos en Bodonal de la Sierra (1926-1929): vidas y trayectorias eclesiásticas

 Los eclesiásticos Pedro Gómez Asensio y José María Vázquez Díaz formaron parte de la historia de Bodonal de la Sierra entre 1926 y 1929, en los últimos años de la Dictadura de Primo de Rivera, periodo durante el cual desempeñaron su labor pastoral en nuestra Iglesia Parroquial de Bodonal.

Por un lado, encontramos a Pedro Gómez Asencio que ejerció como cura accidental en Bodonal de la Sierra desde el 6 de junio de 1926 hasta el 7 de enero de 1927. Por otro lado, nos referimos a José María Vázquez Díaz, que inició su ministerio en la localidad de Bodonal en enero de 1927 y lo concluyó el 29 de junio de 1929.

¿Quiénes fueron estos dos eclesiásticos y por qué resulta necesario rescatar sus historias de vida? Encontraremos las respuestas a través de sus respectivas trayectorias biográficas.  

Pedro Gómez Asensio (figura 1) nació en la Alconera (provincia de Badajoz) el 30 de septiembre de 1884. Era hijo de Dámaso Gómez Gómez, carpintero natural de Villafranca de los Barros, y de Cándida Asensio Giraldo, natural de Alconera y, probablemente, dedicada a las labores del hogar. En matrimonio tuvo un total de cinco hijos. Pedro Gómez, en 1897, ingresó en el Seminario de San Antón, donde cursó durante doce años los estudios de Latín y Humanidades, Filosofía y Teología[1].

Inició su ministerio sacerdotal en Montánchez el 21 de junio de 1909. Posteriormente fue destinado a Salvatierra de los Barros el 13 de septiembre de 1911, donde desempeñó los cargos de notario eclesiástico y colector perpetuo. El 27 de marzo de 1918 pasó a Usagre y, el 1 de enero de 1924, fue nombrado coadjutor de la parroquia de San Andrés de Badajoz, en la que permaneció hasta 1934. Durante este periodo fue destinado temporalmente a Bodonal de la Sierra, donde ejerció como cura accidental entre el 6 de junio de 1926 y el 7 de enero de 1927, probablemente hasta la incorporación de José María Vázquez Díaz. El 7 de abril de 1934 fue trasladado nuevamente a Salvatierra de los Barros. En esta localidad, quien por entonces había sido monaguillo suyo y, años más tarde, ejercería como sacristán de la parroquia, lo recordaba como “un hombre alto, delgado y moreno, muy cumplidor y celoso de su parroquia[2].

Figura 1

Retrato de Pedro Gómez Asensio.

Fuente: Arzobispado de Mérida-Badajoz.

José María Vázquez Díaz (figura 2) nació el 17 de febrero de 1896 en Higuera la Real, en la calle de la Romana. Era hijo de Juan Vázquez Luna, zapatero, y de María del Carmen Díaz Torres, ambos naturales de Higuera la Real. Su madre, probablemente, se dedicó a las labores del hogar. Ingresó en el Seminario de Badajoz en 1908 y cursó, al igual que Pedro Gómez, doce años de estudios de Latín y Humanidades, Filosofía y Teología[3].

Inició su ministerio sacerdotal en Alburquerque, en la parroquia de San Mateo, el 26 de mayo de 1920, donde permaneció hasta el 8 de diciembre de 1926, primero como coadjutor y posteriormente como notario eclesiástico. En enero de 1927 fue destinado a Bodonal de la Sierra, donde ejerció hasta el 29 de junio de 1929, desempeñando los cargos de coadjutor encargado, cura encargado y cura ecónomo. Al finalizar su etapa en Bodonal de la Sierra, fue nombrado cura ecónomo de Burguillos del Cerro[4].

Figura 2

Retrato de José María Vázquez Díaz.

Fuente: Higuereñeando. De ayer a hoy… a siempre (blog).

El destino unió a ambos curas de forma sucesiva en el desempeño de las funciones eclesiásticas de nuestra iglesia parroquial de San Blas, formando parte de la historia de Bodonal de la Sierra en los últimos años de la Dictadura de Primo de Rivera. Si bien Pedro Gómez Asensio y José María Vázquez Díaz, antes y después de sus andaduras en Bodonal, desempeñaron sus funciones en localidades diferentes, ambos compartieron un destino trágico al ser víctimas de la violencia extrema ocurrida en ambos bandos en 1936.

A José María Vázquez lo apresaron, y ocho días después, el 17 de agosto de 1936, fue conducido al paraje del “Pontón”, en Jerez de los Caballeros, donde fue enterrado vivo con su cabeza como único miembro del cuerpo visible en el exterior. De esta manera, jinetes galoparon en la zona donde era visible la cabeza del antiguo cura de Bodonal de la Sierra hasta asesinarle. José María Vázquez, poco antes de ser asesinado, escribió una carta a su compañero José Castilla Férnandez, que se hallaba de vacaciones en Portugal, exponiéndole la situación. José Castilla, natural de Jerez de los Caballeros interrumpió sus vacaciones para reunirse con el antiguo párroco de Bodonal y, en su regreso, le abrazó y le dijo: “lo que sea de ti, también que sea de mí”. Ambos eclesiásticos tuvieron el mismo destino[5].

Pedro Gómez Asensio fue prendido en la casa parroquial de Salvatierra de los Barros y, el 27 de agosto de 1936, fue fusilado con arma de fuego. Una vez fallecido, el antiguo cura de Bodonal de la Sierra fue decapitado y sus verdugos jugaron con su cabeza; del mismo modo, le cortaron las piernas antes de enterrarlo[6].

Para concluir, resulta pertinente recordar la célebre frase de Mahatma Gandhi: “No hay camino para la paz, la paz es el camino”.



[1] López López, T. A. Aspectos biográficos de los sacerdotes mártires del siglo XX en Badajoz. XXXIII Coloquios Históricos de Extremadura, 2005, pp. 285-359.

[2] Ibidem.

[3] Ibidem.

[4] Ibidem.

[5] Ibidem.

[6] Ibidem.

Comentarios

  1. Por Dios, que terrible final. Por desgracia como tantas personas en tiempos de guerra.😢LA PAZ ES EL CAMINO.
    Gracias Sergio

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